delicia singular,
que desconcierta mi centro,
aspecto esencial,
colmado de anhelos,
mirada peculiar,
que suma mi empeño,
hecha de petalos de amor,
que aumenta el deseo.
dueña del vértice y firmamento,
la que ansío para el primogénito,
eternamente bella, enteramente única.
Si pudiera descifrar la clave de su encanto,
no habría más motivos para buscar
el eliseo soñado.

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